No tengo mucho tiempo, es tarde y mañana tengo que madrugar, así que para empezar hay va algo de cosecha propia:
¿Dónde están todas mis flores?
¿Dónde están todas mis flores? ¿Quién se ha quedado con mis pistolas recién estrenadas? Las dejé en su cartuchera, colgadas detrás de la puerta. Y bien que se lo repetí una y otra vez. Y ellos que venga, que va a salir el autobús. ¿Y aquel balón amarillo y negro? La cantidad de patadas que recibió el pobre y las pocas que yo le di. Que orgullo decidir quién juega y quién no, que honor formar los equipos. Hechar pies. Que aburrimiento verles jugar partidos tan larguísimos. ¿Dónde se quedó mi balón? ¿Y qué fue de aquella que iba a ser mi bicicleta? Cuando seas mayor, para ti. Aquella bicicleta de ciclistas, negra, con sillín y empuñadura blancas. Que grande era, la única forma de andar con ella era de costado, metiendo una pierna por debajo de la barra. ¿Dónde están mis pistolas, donde mi balón, donde mi bicicleta?
¿Dónde están todas mis flores?
lunes, 6 de agosto de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)